Nuevos datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST) han proporcionado una mirada cruda a las duras realidades de la vida alrededor de las estrellas enanas rojas. Al observar dos planetas del tamaño de la Tierra en el sistema TRAPPIST-1, los astrónomos han mapeado divisiones de temperatura extremas que sugieren que estos mundos pueden haber sido despojados de sus atmósferas, lo que arroja dudas sobre su potencial para albergar vida.
El laboratorio TRAPPIST-1
Ubicado a 38,8 años luz de distancia en la constelación de Acuario, el sistema TRAPPIST-1 es uno de los objetivos más importantes de la astronomía moderna. Cuenta con siete planetas rocosos, la mayoría de los cuales son similares en tamaño a la Tierra.
Debido a que las enanas rojas (estrellas más pequeñas y más frías que nuestro Sol) constituyen más del 75% de las estrellas de la Vía Láctea, comprender estos sistemas es crucial. Si los planetas del tamaño de la Tierra que orbitan alrededor de enanas rojas pueden sustentar atmósferas y vida, la probabilidad estadística de encontrar vida en el universo aumenta dramáticamente.
Una historia de dos extremos: días abrasadores y noches heladas
Utilizando el JWST para medir el flujo de luz, los investigadores analizaron los dos planetas más internos: TRAPPIST-1b y TRAPPIST-1c. Los hallazgos revelaron una enorme disparidad térmica entre los lados de los planetas que miran a la estrella y los que miran hacia afuera:
- TRAPPIST-1b: Las temperaturas diurnas se elevan por encima de los 200°C, mientras que durante la noche descienden por debajo de -200°C.
- TRAPPIST-1c: Las temperaturas diurnas alcanzan casi 100°C, y las temperaturas nocturnas caen por debajo de -200°C.
Este contraste extremo es una importante señal de alerta científica. En un planeta con una atmósfera sustancial, los vientos y la circulación de calor distribuirían la energía del lado diurno al lado nocturno, suavizando estos picos de temperatura. La “marcada división” observada aquí sugiere que estos planetas carecen de atmósferas significativas para redistribuir el calor.
Por qué desaparecieron las atmósferas
La ausencia de aire en estos mundos probablemente se deba a dos factores principales inherentes a los sistemas enanas rojas:
- Bombardeo de radiación: Las enanas rojas son estrellas muy activas. Con frecuencia emiten intensa radiación ultravioleta y flujos de partículas energéticas que pueden físicamente arrastrar la atmósfera de un planeta al espacio.
- Bloqueo de mareas: Debido a que estos planetas orbitan tan cerca de su estrella, es probable que estén “bloqueados por mareas”. Esto significa que un lado siempre mira hacia la estrella (día permanente) mientras que el otro siempre mira hacia afuera (noche permanente), creando un ambiente estático que es difícil de habitar para la vida.
“Si bien las estrellas enanas rojas y sus planetas son comunes en nuestra galaxia, su habitabilidad no está necesariamente garantizada”, señaló el equipo de investigación.
Mirando más lejos
Si bien las noticias para los planetas más internos son sombrías, no significa que todo el sistema TRAPPIST-1 esté muerto. Los investigadores trazan un paralelo con nuestro propio sistema solar: al igual que Mercurio carece de atmósfera, mientras que La Tierra y Venus conservan la suya, los planetas exteriores de TRAPPIST-1 pueden estar lo suficientemente lejos de la estrella como para haber conservado sus atmósferas.
Al menos tres planetas del sistema residen en la zona habitable, donde las temperaturas teóricamente podrían permitir la presencia de agua líquida. El siguiente paso para los astrónomos es determinar si estos mundos exteriores han retenido con éxito su aire a pesar de la naturaleza volátil de su estrella anfitriona.
Conclusión
Las observaciones de TRAPPIST-1b y 1c confirman que la intensa radiación estelar puede despojar a planetas del tamaño de la Tierra de sus atmósferas, creando mundos inhabitables con cambios extremos de temperatura. Sin embargo, continúa la búsqueda de los planetas exteriores del sistema, que aún pueden contener los secretos de la habitabilidad planetaria.






















