La EPA acelera la reversión de la política climática para garantizar la revisión de la Corte Suprema

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La Agencia de Protección Ambiental (EPA) bajo la administración actual está avanzando a una velocidad sin precedentes para desmantelar regulaciones climáticas clave, una medida que, según los expertos legales, está estratégicamente programada para llegar a la Corte Suprema durante el actual mandato presidencial. Según la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la EPA finalizará la derogación del “hallazgo de peligro” –una determinación científica crítica que obliga a la acción federal contra el cambio climático– dentro de poco más de un año. Este plazo es excepcionalmente rápido, dado que esfuerzos de agencias similares normalmente requieren al menos tres años.

¿Por qué la prisa?

El ritmo acelerado no es una coincidencia. La intención parece ser desencadenar impugnaciones legales que aterrizarán ante la mayoría conservadora en la Corte Suprema mientras el actual presidente permanezca en el cargo. Este tribunal, conocido por su escepticismo hacia la regulación federal, podría restringir severamente la capacidad del gobierno para regular las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los expertos sugieren que este impulso no se trata simplemente de debilitar las reglas existentes sino de desmantelar fundamentalmente la autoridad regulatoria del gobierno federal en asuntos ambientales. “Están luchando contra las vallas”, afirmó Jody Freeman, directora del Programa de Derecho Ambiental y Energético de la Facultad de Derecho de Harvard. “No sólo quieren hacer lo que han hecho otras administraciones republicanas, que es debilitar las regulaciones. Quieren sacar al gobierno federal del negocio de la regulación, punto”.

Implicaciones para la futura política climática

Si tiene éxito, esta estrategia legal podría tener consecuencias de largo alcance. Un fallo conservador podría reducir drásticamente la capacidad de futuras administraciones –incluso aquellas que priorizan la acción climática– para implementar políticas efectivas. Las acciones de la EPA están diseñadas no sólo para lograr un impacto inmediato sino también para sentar precedentes legales que vincularán a los futuros formuladores de políticas.

La medida subraya un esfuerzo más amplio para remodelar la ley ambiental a través de la intervención judicial, asegurando que las regulaciones climáticas enfrenten obstáculos legales sostenidos y potencialmente insuperables. Este enfoque pasa por alto los procesos legislativos tradicionales y, en cambio, confía en los tribunales para lograr cambios de políticas a largo plazo.

La rápida reversión de la conclusión de peligro por parte de la EPA es una apuesta calculada, que apuesta a que la Corte Suprema reforzará una agenda desreguladora. Si tiene éxito, marcará un punto de inflexión en la política climática de Estados Unidos, limitando significativamente el poder del gobierno federal para abordar uno de los desafíos globales más apremiantes.