Los investigadores han presentado una mano robótica innovadora capaz de caminar sobre las yemas de los dedos, doblarlos hacia atrás y manipular objetos de maneras que antes eran imposibles para los diseños tradicionales inspirados en humanos. Este desarrollo, publicado el 20 de enero en Nature Communications, desafía la robótica convencional al priorizar la función sobre el mimetismo anatómico.
Rompiendo con la forma humana
Durante años, la robótica se ha centrado en gran medida en replicar los movimientos de la mano humana. Este nuevo diseño, dirigido por Aude Billard en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausana, se desvía deliberadamente de ese camino. Billard explica: “Está permitiendo a las personas pensar de manera innovadora, repensar lo que es tener una mano o un dedo”. La clave está en utilizar un algoritmo genético (una herramienta de aprendizaje automático) para simular y optimizar diseños que prioricen la agilidad y la adaptabilidad.
Cómo funciona: algoritmos genéticos y diseño optimizado
El equipo empleó un algoritmo genético para probar innumerables variaciones de diseño, simulando cómo se comportarían diferentes rasgos robóticos en escenarios del mundo real. Este proceso produjo planos para manos de cinco y seis dedos capaces de gatear, agarrar y transportar objetos. Luego, los diseños resultantes se construyeron y probaron físicamente.
Capacidades no convencionales
La mano robótica no sólo agarra; se adapta. A diferencia de las manos humanas, sus dedos se doblan hacia atrás con facilidad, lo que le permite sostener objetos contra la palma desde ambos lados. Esto permite tareas como desenroscar la tapa de una botella y al mismo tiempo estabilizar el recipiente, algo con lo que una mano humana tendría dificultades.
Caminar con los dedos: un nuevo nivel de movilidad
Quizás lo más sorprendente es que la mano robótica puede separarse de su brazo mecánico y caminar con cuatro o cinco dedos, utilizando los dedos restantes para agarrar y transportar objetos. En las demostraciones, la mano se deslizaba por una superficie, cogía un bloque de madera con un solo dedo y lo devolvía al brazo. Esta capacidad lo hace especialmente adecuado para navegar en espacios reducidos y recuperar objetos donde las manos humanas no pueden alcanzar.
Implicaciones para el futuro de la robótica
Matei Ciocarlie, ingeniero mecánico de la Universidad de Columbia que no participó en el estudio, lo llama “un hermoso ejemplo de lo que se puede lograr si se aborda el diseño robótico sin verse abrumado por todas las limitaciones del factor humano”. Esta investigación sugiere que el futuro de la robótica puede no estar en la imitación perfecta, sino en repensar lo que puede ser una mano. La capacidad de desvincularse de las restricciones de diseño tradicionales abre posibilidades para que los robots operen en entornos extremos, realicen tareas delicadas o colaboren con humanos de formas completamente nuevas.
Este enfoque innovador promete ampliar el alcance de las aplicaciones robóticas, yendo más allá de la replicación hacia una verdadera innovación funcional.
