El Pentágono integra la guerra cibernética en las operaciones militares

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El ejército estadounidense está fusionando activamente capacidades de guerra cibernética con operaciones militares tradicionales, un cambio demostrado en acciones recientes como la interrupción de la infraestructura venezolana para facilitar el despliegue de tropas encubiertas. Esta integración representa una evolución clave en la guerra moderna, yendo más allá de los ciberataques aislados hacia un enfoque unificado que combina la disrupción digital con maniobras físicas.

Operaciones cibernéticas en Venezuela y más allá

Funcionarios estadounidenses confirmaron que se desplegaron armas cibernéticas en Venezuela a principios de este mes, lo que provocó cortes de energía, fallas de radar e interferencias de radio. El propósito era ocultar el movimiento militar estadounidense hacia el país. Esta operación siguió a despliegues similares contra instalaciones nucleares iraníes el año pasado, lo que indica un patrón de prueba y perfeccionamiento de esta estrategia integrada.

El Pentágono no limita este enfoque sólo a acciones encubiertas. Katherine Sutton, jefa de política cibernética del Pentágono, afirmó que estas capacidades se han “superpuesto con éxito” a la fuerza militar convencional para lograr “múltiples efectos” en el campo de batalla. Esto significa utilizar ciberataques para debilitar las defensas enemigas, interrumpir las comunicaciones y crear oportunidades para ataques físicos.

Cómo la guerra cibernética mejora la estrategia militar

La idea central es aprovechar las fortalezas únicas de la guerra cibernética:

  • Perturbar la toma de decisiones: Los ciberataques pueden paralizar la capacidad de un adversario para coordinar fuerzas y responder de manera efectiva.
  • Creación de oportunidades: Al degradar el mando y control del enemigo, el ejército obtiene una “ventaja de información”, lo que permite ataques convencionales más precisos e impactantes.
  • Integración perfecta: El Pentágono busca hacer de los ciberataques un componente estándar de todas las operaciones militares, en lugar de incidentes aislados.

Esto refleja una tendencia más amplia de los ejércitos de todo el mundo a reconocer la cibernética como un dominio crítico de la guerra, similar a la tierra, el mar, el aire y el espacio. Estados Unidos se está posicionando para dominar este ámbito mediante la integración de herramientas digitales en todos los niveles de planificación y ejecución militar.

La estrategia del Pentágono no consiste sólo en provocar el caos; se trata de debilitar sistemáticamente a los adversarios para asegurar la superioridad militar estadounidense. Es probable que este enfoque se vuelva más común a medida que los países continúen invirtiendo en capacidades cibernéticas ofensivas y busquen formas de sincronizarlas con las fuerzas convencionales.