El gobierno de Irlanda del Norte aprobó un plan quinquenal de adaptación climática actualizado, NICCAP3, que describe 280 acciones diseñadas para reforzar la resiliencia de la región a los crecientes efectos del cambio climático. El plan, que entrará en vigor entre 2024 y 2029, está dirigido a sectores como la agricultura, la infraestructura, las comunidades y las empresas, y está impulsado por las obligaciones establecidas en la Ley de Cambio Climático de 2008 del Reino Unido, una ley histórica que requiere estrategias nacionales de adaptación.
Los crecientes riesgos de la adaptación climática
La adaptación al cambio climático difiere de la mitigación; En lugar de reducir las emisiones, la adaptación se centra en prepararse para los impactos que ya están en marcha. Irlanda del Norte está experimentando estos impactos de primera mano. El ministro de Agricultura, Medio Ambiente y Asuntos Rurales, Andrew Muir, cita como prueba “tormentas frecuentes y severas” e “inundaciones extremas”. La región también enfrenta nuevas enfermedades animales e incendios forestales intensificados, que afectan directamente a las comunidades, las empresas y el medio ambiente.
Impactos del mundo real en los agricultores
La urgencia del plan se ve subrayada por las experiencias de los agricultores de Irlanda del Norte que ya se enfrentan a patrones climáticos impredecibles. Stephen Murdoch, un productor de hortalizas en el condado de Down, informa sobre condiciones erráticas. “El clima en períodos de 10 semanas ahora… ya sea inusualmente húmedo o inusualmente seco”. Esta imprevisibilidad ha reducido sus cosechas de coliflor a la mitad, lo que ha obligado a una recolección manual que requiere mucha mano de obra debido a las condiciones de barro. A diferencia de los ganaderos que reciben compensación por las pérdidas de ganado a causa de enfermedades como la tuberculosis, los productores de hortalizas no tienen esa red de seguridad.
Peter Gallagher, un agricultor del condado de Fermanagh, describe un cambio en la confiabilidad del clima. “No se puede depender de que el clima se comporte como normalmente se esperaba que fuera… mucho más húmedo casi todo el tiempo y también mucho más templado”. Ha adoptado un enfoque de pastoreo regenerativo, permitiendo que el pasto descanse más tiempo, incluso si eso significa alimento de menor calidad, para mitigar los efectos de un suelo cada vez más húmedo. El momento de la cosecha de heno también se está volviendo poco confiable, lo que pone en peligro este cultivo vital tanto para los agricultores como para los polinizadores.
Un llamado a la adaptación y la eficiencia
A pesar de estos desafíos, Gallagher sigue siendo optimista. “Los agricultores siguen siendo optimistas… se avecina un verdadero período de auge para la agricultura y la ganadería”. El plan incluye una nueva Estrategia para las Turberas, planes de drenaje urbano para Londonderry y Belfast, un Programa de Agricultura Sostenible y un Marco de Estrategia Alimentaria, todos ellos destinados a aumentar la capacidad de Irlanda del Norte para prosperar en condiciones climáticas cambiantes.
En última instancia, el plan NICCAP3 reconoce que el cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad presente que exige una adaptación proactiva en todos los sectores. El éxito de este plan dependerá de la colaboración efectiva entre el gobierno, las empresas y las comunidades frente a las crecientes presiones ambientales.
