Los astrónomos están observando de cerca un cometa recién descubierto, C/2026 A1 (MAPS), a medida que se acerca al sol. El entusiasmo surge de su potencial para volverse excepcionalmente brillante, un fenómeno vinculado a su linaje dentro de una familia única de cometas conocida como los rozadores solares de Kreutz. Estos cometas, que llevan el nombre del astrónomo alemán Heinrich Kreutz, son restos de un cuerpo más grande que se fragmentó hace siglos, y algunos han aparecido históricamente como objetos espectaculares en el cielo, incluso visibles a la luz del día.
La familia Kreutz: una historia de brillantes desintegraciones
El grupo Kreutz comprende aproximadamente sesenta y seis cometas, quince de los cuales están bien establecidos. Estos cometas se originan a partir de un cuerpo progenitor que probablemente se rompió después de encuentros cercanos con el sol en la antigüedad. Los registros históricos sugieren que el cometa original pudo haber sido observado ya en el año 371 a.C., y que se produjo otro importante evento de fragmentación alrededor del 1106 d.C.
Lo que hace que este linaje sea importante es que estos cometas no sólo orbitan; se sumergen en las proximidades del sol. Muchos se vaporizan al acercarse, pero algunos, como los de 1843 y 1882, brillan brevemente con un brillo extraordinario antes de desintegrarse. Esto los convierte en eventos celestiales impredecibles pero cautivadores.
Descubrimiento y primeras observaciones del cometa MAPS
El cometa MAPS fue descubierto el 13 de enero en el observatorio AMACS1 en Chile, utilizando un pequeño sistema automatizado diseñado para identificar asteroides. El equipo de descubrimiento, dirigido por Alain Maury, Georges Attard, Daniel Parrott y Florian Signoret (de ahí el acrónimo “MAPS”), lo identificó a una distancia de 191 millones de millas del sol, extremadamente débil con una magnitud de +17,8.
Lo que distingue a este descubrimiento es el momento: el cometa MAPS fue detectado un récord de 11,5 semanas antes de su máxima aproximación al Sol (perihelio). El récord anterior, que ostentaba el cometa Ikeya-Seki en 1965, era de sólo 33 días. Esta detección temprana ofrece una oportunidad única de estudiar la evolución del cometa antes de que entre en el intenso entorno del sol.
¿El cometa MAPS brillará o se apagará? El destino incierto de un rascador del sol
La pregunta crítica ahora es si el cometa MAPS sobrevivirá a su encuentro cercano con el sol. El 4 de abril pasará a 160.000 kilómetros de la superficie solar, viajando a más de 3 millones de kilómetros por hora. Esta proximidad extrema somete al cometa a un intenso calor y fuerzas gravitacionales que podrían vaporizarlo por completo.
Las opiniones entre los astrónomos divergen. Algunos, como Daniel Green, creen que el cometa es demasiado débil para sobrevivir al perihelio. Otros, incluido el veterano observador Jakub Černý, sugieren que MAPS podría ser más grande de lo estimado anteriormente y podría resistir el paso, convirtiéndose potencialmente en un cometa brillante a simple vista en el cielo primaveral.
Qué tener en cuenta
Las próximas semanas serán cruciales. A principios de marzo, las observaciones deberían revelar si el cometa MAPS se está iluminando como se esperaba. Si lo hace, podría adornar el cielo vespertino en abril, en la parte baja del oeste después del atardecer. Queda por ver si sobrevive intacto o se desintegra en una “maravilla sin cabeza”. El resultado dependerá de su tamaño, composición y de la física de su angustioso viaje alrededor del sol.
El comportamiento de este cometa es un recordatorio de que incluso en los ritmos predecibles del espacio aguardan sorpresas. El destino del cometa MAPS agregará otra historia espectacular al legado de los rozadores solares de Kreutz o servirá como una cruda demostración del poder destructivo del sol.
