Orbex, una compañía escocesa de cohetes que pretende establecer la primera capacidad soberana de lanzamiento espacial del Reino Unido, está al borde de la administración. El colapso amenaza 150 puestos de trabajo y arroja dudas sobre las ambiciones de Gran Bretaña en el floreciente sector espacial comercial. A pesar de recibir £26 millones en préstamos de los contribuyentes, la startup no logró asegurar más inversiones, lo que llevó a un cierre inminente.
Fracaso de financiación y ambiciones retrasadas
Orbex había planeado lanzar pequeños satélites desde las Islas Shetland ya en 2026, posicionándose como competidor de empresas como SpaceX. Las conversaciones con el Fondo Nacional de Riqueza del Reino Unido fracasaron a finales del año pasado, dejando a la empresa sin capital crucial.
La situación pone de relieve las elevadas barreras financieras de entrada en la industria de los lanzamientos espaciales. Desarrollar y ampliar la tecnología de cohetes espaciales requiere una inversión masiva durante períodos prolongados, lo que crea una brecha de financiación que muchas empresas emergentes luchan por cerrar. Orbex exploró fusiones con la empresa alemana The Exploration Company, pero no se materializó ningún acuerdo viable.
Apoyo gubernamental y promesas incumplidas
El gobierno del Reino Unido, tanto en la administración anterior como en la actual, invirtió mucho en Orbex. El secretario de Negocios, Peter Kyle, aprobó £20 millones en préstamos en 2025, promocionando el proyecto como transformador para la industria espacial del Reino Unido. La secretaria de Tecnología, Liz Kendall, añadió posteriormente £6 millones para respaldar un contrato de £150 millones de la Agencia Espacial Europea destinado a reducir la dependencia de SpaceX, con sede en Estados Unidos.
El respaldo se basó en la promesa de cohetes sostenibles con bajas emisiones de carbono y una capacidad de lanzamiento local. Inicialmente, la empresa planeó un puerto espacial en las Tierras Altas de Escocia, pero se vio obligada a trasladarse a SaxaVord en las Shetland.
Implicaciones más amplias para las ambiciones espaciales del Reino Unido
El posible fracaso de Orbex se produce después del accidente de Virgin Orbit de Richard Branson en 2023, lo que retrasó aún más la entrada del Reino Unido en el lanzamiento espacial independiente. El gobierno reconoce la naturaleza de alto riesgo del sector y afirma que las fallas son inevitables.
“Los lanzamientos espaciales son un sector muy competitivo y siempre se ha dado el caso de que algunas empresas tendrán éxito, mientras que otras fracasarán”, afirmó un portavoz del gobierno.
Este colapso plantea dudas sobre la eficacia de los modelos de financiación actuales para las nuevas empresas espaciales y si existe suficiente apoyo institucional para superar los desafíos inherentes de la industria. El Reino Unido ahora enfrenta una decisión crítica sobre cómo proceder con sus planes de lanzamiento espacial, asegurando que el dinero de los contribuyentes se utilice de manera efectiva para maximizar el impacto en un mercado global competitivo.
El colapso de Orbex subraya la fragilidad financiera de las empresas espaciales en etapa inicial y la dificultad de competir con actores establecidos como SpaceX. El compromiso del Reino Unido con la exploración espacial se pondrá a prueba ahora según cómo responda a este revés y si puede fomentar un ecosistema más sostenible para su emergente industria espacial.
