Los astrónomos de todo el mundo están respirando colectivamente aliviados después de que AES Andes, una subsidiaria de AES Energy, descartara los planes para un enorme complejo industrial de hidrógeno verde cerca del sitio Cerro Paranal del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. La cancelación del proyecto INNA de 10 mil millones de dólares evita una amenaza significativa para algunas de las investigaciones astronómicas más avanzadas del mundo.
La amenaza a unas condiciones de observación incomparables
La planta propuesta, anunciada en 2024, se habría construido a pocos kilómetros del Very Large Telescope (VLT) de ESO y del Extremely Large Telescope (ELT) en construcción. A pesar de las afirmaciones de AES de un impacto mínimo, las propias evaluaciones de ESO revelaron que la contaminación lumínica del parque industrial podría haber aumentado los niveles sobre Paranal hasta en un 35%. Esto efectivamente habría deshecho años de progreso tecnológico en el diseño de telescopios.
Por qué esto es importante: La astronomía moderna depende cada vez más de la observación directa de señales débiles: exoplanetas, galaxias distantes y otros fenómenos que antes estaban fuera de nuestro alcance. La contaminación lumínica interfiere directamente con estas sensibles mediciones. El desierto de Atacama en Chile ofrece los cielos más oscuros y despejados de la Tierra, lo que lo hace ideal para investigaciones de vanguardia. Perder esta ventaja habría hecho retroceder el campo durante décadas.
Instalaciones clave en riesgo
El VLT, que consta de cuatro telescopios de 8,5 metros trabajando al unísono, y el próximo ELT, con un espejo récord de 38 metros, habrían sufrido. El ELT, una inversión de 1.540 millones de dólares, está a punto de convertirse en el telescopio óptico más grande del planeta, revolucionando nuestra comprensión del universo.
“Cuando se confirme la cancelación, nos sentiremos aliviados de que el complejo industrial INNA no se construya cerca de Paranal… el proyecto representaría una gran amenaza para los cielos más oscuros y claros de la Tierra”. – Director General de ESO, Xavier Barcons.
Un precedente evitado
Más allá del impacto inmediato en las instalaciones existentes, la comunidad astronómica temía que la aprobación del INNA sentara un precedente peligroso. Las condiciones únicas del desierto de Atacama atraen observatorios de todo el mundo, incluido el Observatorio Vera C. Rubin, dirigido por Estados Unidos. Permitir que el desarrollo industrial invadiera estos sitios habría puesto en peligro proyectos futuros y socavado el estatus de la región como centro astronómico global.
AES Andes no ofreció ninguna explicación oficial sobre la cancelación, citando un cambio hacia inversiones en energía renovable y almacenamiento en línea con la estrategia de su empresa matriz. Sin embargo, el resultado garantiza que el desierto de Atacama siga siendo un santuario para los descubrimientos científicos.
La preservación de estos cielos oscuros es vital no sólo para la astronomía sino también para comprender nuestro lugar en el cosmos. La decisión subraya la importancia de equilibrar el progreso industrial con la necesidad de proteger recursos científicos irremplazables.























