La fiebre tifoidea, una enfermedad que ha azotado a la humanidad durante milenios, está experimentando un peligroso resurgimiento debido a la rápida evolución de la resistencia a los antibióticos. Si bien se encuentra en gran medida en los países desarrollados, este antiguo patógeno sigue siendo una amenaza crítica para la salud pública en muchas partes del mundo. Investigaciones recientes confirman que las cepas resistentes a los medicamentos no sólo están aumentando en prevalencia sino que están reemplazando activamente a las bacterias susceptibles, dejando menos opciones de tratamiento disponibles.
El aumento de la fiebre tifoidea extremadamente resistente a los medicamentos (XDR)
La bacteria Salmonella enterica serovar Typhi (S. Typhi), causante de la fiebre tifoidea, está desarrollando resistencia a múltiples antibióticos. Un estudio de 2022 que analizó casi 3500 cepas de Nepal, Bangladesh, Pakistán e India reveló un marcado aumento de XDR Typhi. Estas cepas son inmunes a los antibióticos comunes de primera línea como ampicilina, cloranfenicol y trimetoprim/sulfametoxazol, y ahora están mostrando resistencia a fármacos más nuevos como las fluoroquinolonas y las cefalosporinas de tercera generación.
Esto es fundamental porque los antibióticos son actualmente el único tratamiento eficaz para la fiebre tifoidea. A medida que se propaga la resistencia, los tratamientos estándar se vuelven inútiles, lo que aumenta el riesgo de enfermedad grave y muerte. La fiebre tifoidea no tratada puede ser mortal hasta en el 20% de los casos, y solo en 2024 se notificaron más de 13 millones de casos.
Difusión global y preocupaciones urgentes
La propagación de XDR Typhi se está acelerando. Si bien el sur de Asia sigue siendo el principal punto crítico, con el 70% de los casos globales, la bacteria se ha detectado en el sudeste asiático, África oriental y meridional, e incluso en países como el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.
Los científicos identificaron por primera vez cepas XDR en Pakistán en 2016 y, en 2019, se había convertido en el genotipo dominante allí. La velocidad de esta evolución es alarmante, como señala Jason Andrews, investigador de la Universidad de Stanford:
“La velocidad a la que han surgido y propagado cepas altamente resistentes de S. Typhi en los últimos años es un motivo real de preocupación y pone de relieve la necesidad de ampliar urgentemente las medidas de prevención, especialmente en los países con mayor riesgo”.
La última línea de defensa se está desmoronando
Actualmente, la azitromicina es el único antibiótico oral eficaz contra la fiebre tifoidea. Sin embargo, ahora están surgiendo mutaciones que confieren resistencia a este fármaco, lo que amenaza con eliminar todas las opciones de tratamiento oral.
Históricamente se utilizaban antimicrobianos de tercera generación como quinolonas y cefalosporinas, pero la resistencia a estos fármacos se ha generalizado en regiones como Bangladesh, India y Nepal desde principios de la década de 2000.
Prevención: la única solución viable
El enfoque más prometedor para prevenir futuros brotes es la vacunación. Las vacunas conjugadas contra la fiebre tifoidea (TCV) han sido precalificadas por la Organización Mundial de la Salud y algunos países, en particular Pakistán, ya han implementado programas de inmunización de rutina. Un estudio de 2021 en India sugiere que vacunar a los niños en áreas urbanas podría prevenir hasta un 36% de los casos y muertes por tifoidea.
Ampliar el acceso a las vacunas a nivel mundial es esencial. Si no se controla, la propagación de XDR Typhi podría desencadenar una crisis de salud generalizada, reflejando la rápida diseminación de variantes de la enfermedad observada durante la pandemia de COVID-19.
El resultado final
La resistencia a los antibióticos es una de las principales causas de muerte en todo el mundo, superando incluso al VIH/SIDA y la malaria. La aparición de cepas de tifoidea intratables subraya la necesidad urgente de aumentar la inversión en la distribución de vacunas y la investigación de nuevos antibióticos. La ventana de oportunidad para contener esta amenaza se está cerrando rápidamente, y es fundamental adoptar medidas decisivas para evitar una catástrofe sanitaria mundial prevenible.
