Una nueva investigación revela que una gruesa capa de arcilla resbaladiza en el fondo marino jugó un papel fundamental en el empeoramiento del devastador terremoto de Tohoku de 2011 y el posterior tsunami en Japón. Los hallazgos, publicados en diciembre de 2025 en Science, ofrecen información sobre por qué el tsunami fue más grande y más concentrado de lo que se pensaba anteriormente, y podrían ayudar a perfeccionar futuras advertencias de terremotos.
El papel de la arcilla subterránea
El terremoto de 2011, de magnitud 9,1, fue provocado por el movimiento de la Placa del Pacífico deslizándose bajo Japón en una zona de subducción. Los investigadores ahora creen que una capa de arcilla, de hasta 30 metros (98 pies) de espesor, actuó como un punto débil en la falla. Esta arcilla de “baja fricción”, como la describe Ron Hackney, geofísico de la Universidad Nacional de Australia, permitió que la energía del terremoto se concentrara hacia arriba en lugar de extenderse horizontalmente.
“Puede deslizarse muy fácilmente”, explicó Hackney, destacando cómo las propiedades de la arcilla concentraban el empuje hacia arriba del fondo marino.
Este movimiento concentrado elevó el fondo marino entre 50 y 70 metros (164 a 230 pies) a lo largo de un tramo de 500 kilómetros (310 millas), provocando el enorme tsunami que inundó 561 kilómetros cuadrados (217 millas cuadradas) de Japón. La rotura de la falla también fue menos extensa de lo esperado, intensificándose aún más el desplazamiento vertical.
Perforación hasta la fuente
El descubrimiento no fue teórico: en 2024, un equipo dirigido por Hackney perforó directamente en la zona de la falla a bordo del buque de investigación Chikyu. Después de penetrar más de 8.000 metros (26.000 pies) debajo de la superficie del océano, extrajeron núcleos de sedimentos tanto de la falla como de la Placa del Pacífico.
El análisis de estos núcleos confirmó la presencia de una capa gruesa y pegajosa de arcilla que se ha estado acumulando durante aproximadamente 130 millones de años. Esta arcilla se comprime a medida que la Placa del Pacífico se subduce debajo de Japón, creando un punto mecánico débil en la estructura de la roca. El resultado es una zona propensa a romperse bajo tensión.
Implicaciones para la evaluación de riesgos futura
Los hallazgos sugieren que pueden existir capas de arcilla similares en otras zonas de subducción, lo que podría influir en el comportamiento de futuros terremotos. Algunas pruebas indican su presencia cerca de Sumatra, Indonesia, lugar del tsunami del Océano Índico de 2004. Sin embargo, la composición de las zonas de falla en regiones como la península de Kamchatka sigue siendo menos comprendida.
La investigación subraya la importancia de los estudios detallados del subsuelo para mejorar las evaluaciones de peligro de terremotos y perfeccionar los sistemas de alerta temprana. Una mejor comprensión de estos puntos débiles puede ayudar a las autoridades a proporcionar predicciones más precisas y estrategias de preparación para desastres más efectivas.
La presencia de esta capa de arcilla es una pieza fundamental del rompecabezas para comprender la escala del tsunami de 2011 y puede ser un factor clave para evaluar el potencial de futuros eventos a gran escala en zonas de subducción en todo el mundo.
