Durante décadas, aproximadamente el 10% de las personas que toman estatinas (medicamentos recetados para reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardíacas) han sufrido dolores musculares inexplicables. Esto a menudo lleva a los pacientes a dejar de tomar estos medicamentos que pueden salvarles la vida. Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de Columbia y la Universidad de Rochester ha identificado la causa: las estatinas desencadenan un influjo de calcio en las células musculares, lo que provoca daño tisular.
El problema de las estatinas
Las estatinas son eficaces para reducir el colesterol LDL “malo”, un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis (la acumulación de depósitos de grasa en los vasos sanguíneos). Sin embargo, estos medicamentos tienen una consecuencia no deseada. Interactúan con una proteína llamada receptor 1 de rianodina (RyR1) que se encuentra en las células musculares.
RyR1 actúa como un guardián, controlando el flujo de calcio hacia los músculos, que es esencial para la contracción. Las estatinas pueden interrumpir este proceso y hacer que las puertas permanezcan abiertas más tiempo del debido. Este flujo constante de calcio abruma las células musculares y provoca daños.
Cómo los investigadores descubrieron el mecanismo
Los investigadores utilizaron microscopía crioelectrónica (crio-EM) para visualizar exactamente cómo se unen las estatinas a RyR1. Cryo-EM implica congelar instantáneamente muestras biológicas y bombardearlas con electrones para crear imágenes detalladas en 3D de proteínas. Las imágenes resultantes revelaron que las estatinas pueden mantener abiertas las puertas del calcio RyR1, permitiendo que los iones se filtren hacia las células musculares.
Las consecuencias: del dolor a la insuficiencia renal
Este flujo incontrolado de calcio puede causar una variedad de efectos secundarios, que incluyen dolor muscular persistente, debilidad, sensibilidad y calambres. En casos graves, puede desencadenar rabdomiólisis, una degradación del tejido muscular que libera sustancias nocivas en el torrente sanguíneo, lo que podría provocar insuficiencia renal. Además, algunas personas con mutaciones RyR1 preexistentes pueden experimentar un sobrecalentamiento peligroso (hipertermia maligna) o problemas respiratorios debido al debilitamiento de los músculos del diafragma.
¿Qué se puede hacer?
El descubrimiento de este mecanismo abre la puerta a posibles soluciones. Los investigadores sugieren dos vías principales:
- Rediseño de las estatinas: Creación de nuevos medicamentos que inhiban la producción de colesterol sin unirse a RyR1.
- Desarrollar tratamientos: Usar medicamentos como Rycal, que pueden cerrar las puertas con fugas de RyR1 y prevenir el daño muscular.
Dado que alrededor de 40 millones de adultos en los EE. UU. toman estatinas y el 10% experimenta estos efectos secundarios, encontrar una solución es fundamental. La razón más común por la que los pacientes dejan de tomar estatinas es por estos efectos secundarios. La investigación sugiere que comprender esta fuga de calcio podría ayudar a identificar a las personas en riesgo y prevenir sufrimiento innecesario.
