Los astrónomos, utilizando el Telescopio Espacial James Webb (JWST), han identificado definitivamente por primera vez la estrella que explotó como una supernova. La estrella progenitora, una supergigante roja muy oscurecida por el polvo, antes era indetectable con telescopios más antiguos. Este avance resuelve un misterio de larga data: por qué las estrellas masivas que se esperaba que fueran brillantes antes de explotar a menudo parecen desaparecer antes de convertirse en supernovas.
La supernova y la búsqueda de su origen
El 29 de junio de 2025 se detectó una supernova (designada SN 2025pht) en la galaxia NGC 1637. Los científicos intentaron inmediatamente identificar la estrella que había detonado, pero las observaciones anteriores no habían logrado identificar una candidata clara. Esto no es inusual: las estrellas masivas, que deberían estar entre los objetos más brillantes del cielo, a veces parecen desaparecer antes de explotar, lo que lleva a los astrónomos a preguntarse si los modelos existentes reflejan con precisión la realidad.
La visión infrarroja de Webb revela la estrella oculta
La clave del descubrimiento residía en la capacidad del JWST para ver a través del polvo. Utilizando su instrumento de infrarrojo medio (MIRI) y su cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), los astrónomos examinaron imágenes archivadas de NGC 1637 tomadas en 2024. Los datos revelaron una única estrella supergigante roja precisamente donde ahora brilla la supernova.
“Hemos estado esperando que esto sucediera”, dijo el Dr. Charlie Kilpatrick de la Universidad Northwestern, autor principal del estudio. “Que una supernova explote en una galaxia que Webb ya había observado”. La combinación de datos de Hubble y Webb permitió una caracterización detallada de la estrella, confirmándola como la supergigante roja más roja y cubierta de polvo jamás observada en explosión.
Explicación del misterio de las supergigantes rojas desaparecidas
El contenido extremo de polvo alrededor de SN 2025pht respalda una hipótesis clave: que las estrellas más masivas, que también son las más luminosas, pueden estar ocultas por espesas nubes de polvo. Si el polvo oscurece estas estrellas hasta el punto de hacerlas indetectables, eso explica por qué muchos de los progenitores de supernovas previstos nunca han sido observados.
“Esto explicaría por qué faltan estas supergigantes más masivas”, explicó el Dr. Kilpatrick. “Porque tienden a tener más polvo”.
Composición inesperada de polvo rico en carbono
Un análisis más detallado reveló que el polvo que rodea la estrella es inusualmente rico en carbono, en lugar de la composición de silicato esperada. El equipo especula que este carbono pudo haber sido traído a la superficie desde el núcleo de la estrella poco antes de que explotara, añadiendo otra capa de complejidad a los modelos de evolución estelar.
Este descubrimiento destaca el papel crucial de las observaciones infrarrojas en la comprensión de los ciclos de vida estelares. Sin las capacidades del JWST, la estrella progenitora habría permanecido invisible y el misterio de las supergigantes rojas desaparecidas habría persistido. La investigación fue publicada en octubre de 2025 en The Astrophysical Journal Letters.
Los hallazgos subrayan que nuestra comprensión de cómo las estrellas terminan sus vidas aún está evolucionando y que el universo a menudo esconde sus secretos detrás de nubes de polvo.
