El cambio climático está desacelerando la rotación de la Tierra a un ritmo sin precedentes

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El cambio climático provocado por el hombre está alterando el giro del planeta de una manera que no se había visto en 3,6 millones de años. Un nuevo estudio revela que el aumento del nivel del mar está alargando los días de la Tierra en 1,33 milisegundos por siglo, un ritmo que destaca incluso si se consideran las fluctuaciones naturales a lo largo de milenios.

Cómo funciona el giro de la Tierra

La velocidad de rotación de la Tierra está ligada a cómo se distribuye su masa. Al igual que un patinador que gira más rápido con los brazos hacia adentro, una masa más concentrada significa una rotación más rápida. El aumento del nivel del mar desplaza esta masa, desacelerando el planeta. Si bien la gravedad de la luna y el rebote posglacial ya influyen en la duración del día, el ritmo actual de cambio debido al cambio climático es inusualmente alto.

Actualmente, la luna alarga el día aproximadamente 2,4 milisegundos por siglo, mientras que el rebote glacial lo acorta 0,8 milisegundos por siglo, lo que resulta en un aumento neto de 1,71 milisegundos por siglo. Los factores climáticos, como los vientos más fuertes durante El Niño, también influyen, pero su efecto es menor.

Aceleración sin precedentes

Investigaciones recientes indican que el cambio climático se está convirtiendo en un factor dominante en la alteración de la rotación de la Tierra. El geocientífico Mostafa Kiani Shahvandi de ETH Zurich afirma que este efecto es “bastante anómalo” y está directamente relacionado con la actividad humana. Al analizar fósiles de organismos marinos antiguos, los investigadores descubrieron que el ritmo actual se encuentra entre los más rápidos de los últimos 3.600 millones de años.

La última vez que la rotación de la Tierra se desaceleró a un ritmo comparable fue hace unos 2 millones de años, durante un período de altos niveles de dióxido de carbono y temperaturas en aumento. Esa desaceleración alcanzó los 2,1 milisegundos por siglo, aunque las estimaciones históricas tienen cierta incertidumbre.

Implicaciones futuras

Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, el estudio proyecta que el día podría alargarse 2,62 milisegundos por siglo para 2080. Aunque imperceptible para los humanos, este cambio tiene consecuencias en el mundo real para las tecnologías de cronometraje preciso. Los instrumentos de las naves espaciales y los sistemas informáticos de alta precisión pueden requerir una recalibración para tener en cuenta el cambio.

“Esto nos habla del rápido cambio climático: el derretimiento de la nieve y el hielo en las capas de hielo polares y los glaciares de montaña, y el aumento del nivel del mar”, concluye Shahvandi.

Los hallazgos subrayan la rapidez con la que la actividad humana está remodelando procesos planetarios fundamentales. La tasa de cambio en la rotación de la Tierra es un claro recordatorio de la velocidad y la escala de la crisis climática.