Monte Etna: el valor geológico atípico que redefine la teoría volcánica

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Una nueva investigación publicada en JGR Solid Earth sugiere que el Monte Etna, uno de los volcanes más activos del mundo, no encaja en ninguna categoría geológica establecida. En cambio, los científicos creen que representa un “nuevo tipo de vulcanismo” que desafía nuestra comprensión tradicional de cómo se forman y evolucionan los volcanes.

Desafiando los tres modelos tradicionales

Durante décadas, la vulcanología ha clasificado las erupciones en tres marcos distintos según la actividad tectónica:

  1. Volcanes de dorsales oceánicas: Se forman donde las placas oceánicas se separan, lo que permite que el magma cree una nueva corteza.
  2. Volcanes intraplaca (Hotspots): Creados por zonas concentradas de calor en el manto, como las islas hawaianas o la caldera de Yellowstone.
  3. Volcanes de la zona de subducción: Se forman cuando una placa oceánica se desliza debajo de una placa continental, a menudo alimentada por el agua que derrite la roca del subsuelo (por ejemplo, el Monte Fuji).

El Monte Etna, ubicado en Sicilia, desafía a los tres. Si bien se encuentra cerca del cruce donde la Placa Africana se encuentra con la Placa Euroasiática, está ubicada directamente en el límite en lugar de tierra adentro. Además, si bien su lava se parece químicamente a la de un volcán de “punto caliente”, no hay evidencia de un punto caliente del manto debajo de él.

Una extraña historia evolutiva

El misterio del Etna no es sólo su ubicación, sino también su composición química cambiante a lo largo del tiempo. Los investigadores notaron un cambio significativo en la “dieta” del volcán:

  • Etapa inicial: El volcán hizo erupción en cantidades relativamente pequeñas de lava rica en sílice. Normalmente, el magma rico en sílice proviene de grandes depósitos derretidos y provoca erupciones masivas.
  • Etapa posterior: El volcán pasó a hacer erupción de grandes volúmenes de lava rica en álcali (rica en potasio y sodio). Por lo general, la lava rica en álcalis se produce a partir de rocas menos derretidas y produce erupciones mucho más pequeñas.

Esta inversión de la relación “esperada” entre la química de la lava y el volumen de la erupción es lo que impulsó a los investigadores a profundizar en el sistema de tuberías del volcán.

El mecanismo “plegable”: cómo funciona el Etna

Al estudiar la geoquímica de diferentes capas de lava, Sébastien Pilet y su equipo descubrieron que el magma del Etna se origina en una “zona de baja velocidad”, una capa particularmente derretida en la parte superior del manto. Si bien estas zonas son comunes, el magma rara vez llega a la superficie en la mayor parte del mundo.

Lo que hace diferente al Etna es el caos tectónico que se encuentra a sus puertas.

La Placa Africana en subducción no se desliza suavemente bajo la Placa Euroasiática; está parcialmente atascado. Esta fricción hace que la roca se doble y se deforme. Estos pliegues tectónicos actúan como conductos, creando caminos que permiten al magma evitar las rutas tradicionales y subir a la superficie.

Los investigadores proponen una historia de dos pasos para este proceso:
1. Inicialmente, el magma tuvo que atravesar la gruesa placa africana, reaccionando a lo largo del camino con la corteza continental rica en sílice.
2. Con el tiempo, la estructura geológica cambió, creando una “tubería” más directa desde el manto a la superficie, permitiendo que la lava alcalina menos adulterada fluya más libremente.

Por qué esto es importante para la geología global

El descubrimiento del mecanismo único del Etna es más que una simple curiosidad local. Destaca una brecha significativa en los modelos geológicos actuales: el papel de la litosfera (la corteza y el manto superior) en la configuración de la actividad volcánica.

Como señala la petróloga Sarah Lambart, a menudo se pasa por alto la forma en que el magma interactúa con las capas de roca circundantes. Si el mecanismo de “plegamiento” del Etna es más común de lo que se pensaba anteriormente, podría significar que muchos otros volcanes en todo el mundo se están comportando de maneras que aún no comprendemos del todo.

El Etna puede ser un caso atípico singular, pero su comportamiento único sugiere que la interacción entre el magma y la corteza terrestre desempeña un papel mucho más importante en el vulcanismo global de lo que reconoce la ciencia actual.

Conclusión
La posición única del Monte Etna y su química cambiante sugieren que es producto de un plegamiento tectónico complejo en lugar de un movimiento de placas estándar. Este descubrimiento abre un nuevo capítulo en geología, sugiriendo que la corteza terrestre puede desempeñar un papel mucho más activo en el impulso de erupciones volcánicas de lo que se pensaba anteriormente.