Pop Mart está actualmente luchando con un problema enorme. No se trata sólo de cifras de ventas o cadenas de suministro. It is about fakes. Cientos de miles de muñecos Labubu falsificados están inundando el mercado mundial. Las imitaciones tienen muchos nombres. Algunos los llaman “Lafufus”. No importa cómo los llames. Están por todas partes.
Esta afluencia de mercancías no autorizadas ha obligado a la empresa a tomar medidas legales drásticas. Pop Mart ha iniciado acciones legales contra las tiendas 7-Eleven. El gigante de las tiendas de conveniencia está siendo atacado por supuestamente vender estos artículos falsos. Esta no es una disputa menor sobre la marca. Es un asalto directo a la propiedad intelectual de la empresa.
Pero la reacción va mucho más allá de las demandas en las salas de juntas. Varios países han tomado medidas para prohibir completamente las muñecas. The reasons vary. Algunos funcionarios citan preocupaciones estéticas. Otros denuncian violaciones religiosas o culturales. La reacción global ha sido rápida y severa.
El auge de “Lafufus” y el rechazo corporativo
Las muñecas Labubu son pequeños objetos coleccionables de vinilo. Presentan rostros distintivos y traviesos. Pop Mart los diseñó para que fueran lindos pero un poco extravagantes. El personaje ha ganado un gran culto de seguidores. Demand skyrocketed. La oferta no pudo mantener el ritmo. Esta brecha creó un vacío.
Los falsificadores llenaron ese vacío.
Estas muñecas falsas se fabrican a bajo precio. Carecen del control de calidad de los originales. Sin embargo, se vendieron a precios elevados en los mercados secundarios. Los compradores querían el símbolo de estatus. No les importaba la autenticidad. Pop Mart ya no podía ignorar esto.
La empresa dirigió su equipo legal hacia los minoristas. 7-Eleven estaba en la mira. Las autoridades y Pop Mart afirman que sucursales específicas almacenaban estos artículos falsificados. Este es un duro golpe para la reputación del minorista. Sugiere una falla en la investigación de su cadena de suministro. La acción legal tiene como objetivo detener la red de distribución en su origen.
“La proliferación de ‘Lafufus’ amenaza la integridad de la marca Pop Mart y engaña a los consumidores de todo el mundo”.
Por qué los países están prohibiendo las muñecas Labubu
La controversia no se limita a batallas legales por marcas. Ha cruzado al territorio cultural y político. Varias naciones han emitido prohibiciones o fuertes críticas a las muñecas. Las razones son marcadamente diferentes de un lugar a otro.
En Rusia, los funcionarios y los medios de comunicación se centraron en el aspecto de la muñeca. Describieron la apariencia como “aterradora”. Los dientes grandes y los ojos muy abiertos provocaron inquietud. Algunos críticos argumentaron que esas imágenes eran inapropiadas para los niños. La reacción fue en gran medida estética. Se trataba de comodidad y normas culturales con respecto a lo que constituye “lindo”.
Irak adoptó una línea mucho más dura. Las autoridades prohibieron completamente las muñecas. La justificación fue religiosa. Los funcionarios declararon que las muñecas eran “demoníacas”. Esta no es una crítica de la calidad. Es una condena de la imagen misma. Se interpretó que los elementos de diseño promovían temas dañinos u ocultos.
Esto crea un panorama complejo para Pop Mart. La empresa debe navegar por los sistemas legales de países que ven su producto como un problema de falsificación. También deben gestionar las relaciones públicas en países que ven el producto como una amenaza cultural o moral.
El impacto global en los coleccionables de la cultura pop
Esta situación pone de relieve la fragilidad del mercado de juguetes coleccionables. El éxito de Pop Mart se basó en la exclusividad. Las muñecas Labubu estaban destinadas a ser artículos especiales.




















